¿Alguna vez has entrado a una página y has notado cómo los textos son difíciles de entender? Eso puede deberse a que el contenido no esté bien redactado, o que la información esté demasiado condensada y utilice un lenguaje demasiado técnico. Pero también es probable que los textos no tengan un formato correcto, y sean ilegibles.

Gran parte de lo que hace que un texto sea legible y claro es su formato. Aunque ciertos detalles, tales como el espaciado o los márgenes, pueden parecer insignificantes a primera vista, pueden facilitar enormemente la comprensión y permiten al usuario leer sin cansar la vista. A la larga, un texto legible atrae a muchos más visitantes, y te permite transmitirles tu mensaje de una forma más efectiva.

Por ello, hay algunas prácticas que deberías evitar para conseguir unos textos legibles y agradables a la vista.

Tamaños de letra minúsculos

Un error frecuente que se comete es el de utilizar un tamaño de letra demasiado pequeño en párrafos. Parte de esto se debe a la noción de que lo pequeño es más refinado, lo que ha llevado a muchas páginas a reducir sus tamaños de letra para dar una impresión de elegancia y refinamiento.

Sin embargo, la verdad es que al leer un párrafo con letra pequeña la vista se cansa mucho más, provocando que el lector tenga dificultades para entender la información. El tamaño de letra ideal se suele acercar a los 13-15 píxeles de alto. Un tamaño menor de 12 píxeles resulta difícil de leer, mientras que textos de más de 16 píxeles pueden intimidar al lector y resultar igualmente nocivos.

Colores con bajo contraste

Al igual que el tamaño, el mal uso de los colores de texto y fondo es otro error que ocurre frecuentemente. Al utilizar una combinación con bajo contraste, muchas veces se pretende suavizar y estilizar el aspecto de una página, y evitar dar una imagen agresiva.

El problema con este concepto es que los textos pierden fuerza, y en algunos casos resultan incluso difíciles de apreciar. Esto es especialmente importante en algunos monitores que tengan configuraciones con poco contraste de por sí. Siempre se debe utilizar una combinación de colores que haga que los textos principales de la página sean fáciles de apreciar.

Textos justificados o centrados

La gran mayoría de páginas web utiliza textos justificados para mostrar contenidos de forma más ordenada y limpia. Con ello se consiguen párrafos más uniformes y ordenados, que respetan los márgenes al milímetro. Después de todo, a nadie le gusta ver bloques irregulares de texto, ¿verdad? No realmente.

Aunque justificar los contenidos puede hacer que las páginas se vean más limpias, muchas veces empeoran la legibilidad del texto. Esto se debe a que el ojo humano utiliza las irregularidades que se producen en el margen derecho de un texto no justificado para centrar la atención en la línea correcta. Además, los textos justificados tienden a producir espacios en blanco en párrafos con poca longitud de línea o con palabras demasiado largas, lo que hace que sean más confusos. Para solucionar esto basta con utilizar textos alineados a la izquierda; puede que no parezcan tan elegantes a primera vista, pero tus usuarios lo notarán.

Un espaciado entre líneas insuficiente

Al igual que con los textos justificados, el espaciado entre las líneas de un párrafo es muy importante para hacer que un texto sea atractivo para la vista. Muchas veces se emplea un espaciado insuficiente, haciendo que los párrafos se encuentren demasiado condensados. Como consecuencia, el lector puede tener problemas para centrar su atención en la línea correcta, saltando de una a otra y posiblemente malinterpretando la información.

Este problema se debe en parte a que el espaciado de línea por defecto en los navegadores es insuficiente, y muchas veces no se modifica para mostrar textos más legibles. Un espaciado apropiado suele ser de 1.5 veces el tamaño de letra. Además, los párrafos con una mayor longitud de línea deben tener un mayor espaciado, al forzar al ojo humano a desplazar su mirada una mayor distancia.

Poca separación entre párrafos

Un último punto es la separación entre bloques de texto. Por las mismas razones que el espaciado entre líneas, muchas veces no se produce una separación lo suficientemente pronunciada entre dos párrafos, lo que hace que se interpreten como un simple salto de línea. Esto impide al visitante hacer una pausa entre cada párrafo, de forma que le resulta más difícil asimilar la información.

Lo más recomendable es utilizar un margen que sea por lo menos dos veces mayor que el espaciado de línea para separar los párrafos. Al estar dividido el contenido de forma más clara, se hace posible distinguir mejor cada párrafo de forma individual. Además, esto elimina cualquier posible distracción para el lector, permitiéndole centrar su total atención en el texto actual.