La interacción con clientes es algo a lo que todo profesional debe hacer frente, de una forma u otra. Para hacer un proyecto, muchas veces se ha de entablar primero una relación con el cliente, y convencerle del valor que le podemos ofrecer para que acceda a contratar nuestros servicios.

La usabilidad web es una disciplina difícil de vender por naturaleza. Muchas veces, es difícil apreciar su valor de una forma que se pueda cuantificar con precisión. Además, parece que a primera vista no sea algo que pueda generar más beneficios de forma inmediata, o que resulte un activo imprescindible para una empresa. En resumen, se trata de una disciplina subestimada.

Por esas mismas razones, parte del deber de un diseñador es educar a sus clientes sobre el valor que ofrece la usabilidad. Si bien es cierto que no es una ciencia exacta y que se puede convertir en un proceso con muchas iteraciones, sí que se ha demostrado que una buena usabilidad es beneficiosa para las empresas, y que es capaz de mejorar las ventas o atraer más usuarios.

Conoce tu Terreno

Uno nunca llega a estar lo suficientemente preparado.

El primer paso para poder demostrar el valor de tus servicios de usabilidad ante un cliente consiste en poder demostrártelo a ti mismo. Si has de reunirte con un cliente y no estás totalmente convencido de lo que estás explicando, difícilmente podrás transmitirle tus ideas.

Demostrar que conoces tu campo aporta a tu cliente seguridad y confianza, además de crear una imagen profesional de ti mismo. Aunque le puedas hacer una gran oferta a tu cliente, de nada sirve si no puedes convencerle de lo mucho que le beneficiará.

Resaltar los Beneficios

Al fin y al cabo, el principal propósito de las empresas es generar beneficios. Por ello, una de las formas más efectivas de dar a entender el valor de la usabilidad es explicarlo en términos de las ganancias que puede traer consigo. Eso implica ir más allá de explicar los beneficios de un buen diseño centrado en el usuario, y denotar qué puede conseguir la empresa al otorgar esas ventajas a su audiencia.

Hay que añadir que es necesario hablar en términos claros para el cliente. Un diseñador puede estar familiarizado con términos como ‘experiencia de usuario’ o ‘conversiones’, pero para el cliente puede que signifiquen algo totalmente distinto. Ante esto siempre es conveniente analizar con antelación el perfil del cliente, y su área de especialidad.

Aportar datos y pruebas

Aún cuando las ventajas de un buen diseño sean patentes, no es raro que un cliente rechace cualquier argumento que le sea presentado. Ante estas situaciones, siempre es posible recurrir a la evidencia, aportando estudios realizados por expertos y comprobados científicamente que reafirmen tu posición.

A un cliente le resultará más difícil rechazar una propuesta u opinión si está acompañada de información verídica y corroborada. Con ello no sólo demuestras tus conocimientos en el campo, sino que también sugiere que tus puntos de vista coinciden con los de los expertos de la industria.

Conclusión

Vender tus servicios es una parte importante de tu trabajo como diseñador. La disciplina de la usabilidad y la experiencia de usuario es malinterpretada o incluso menospreciada por algunos clientes, debido a su naturaleza y la dificultad para demostrar el valor exacto que puede tener un buen diseño.

No obstante, esta no es razón para no educar a aquellos clientes que no comprendan los beneficios de una buena usabilidad. Un buen proyecto que consigue traer grandes resultados no es sino una oportunidad para abrir más puertas en el futuro.