Cuando se habla de diseño, muchas veces se habla de lo creativo, de lo innovador, de las tendencias y lo que está de moda. Y es cierto: la industria del diseño funciona en gran parte creando diseños atractivos e impactantes que llamen la atención.

Sin embargo, diseñar va más allá que crear tendencias y agradar la vista. Si bien el diseño posee su parte creativa, también se sustenta sobre unos principios que, a través de años de experimentación y refinamiento, han sentado las bases de la industria. Esto es especialmente cierto en la rama del diseño de interfaces, donde los términos usabilidad y experiencia de usuario aparecen constantemente y se rigen por una serie de mejores prácticas ampliamente aceptadas por la comunidad de diseño.

Diseñar para Solucionar Problemas

La tarea de un diseñador de interfaces no sólo trata de crear una forma atractiva de representar información; ha de hacerlo de forma efectiva, transmitiendo el mensaje de forma apropiada y enfocando al público hacia un propósito específico. Aquellos diseños que son meramente estéticos pueden parecer útiles, pero a largo plazo muestran sus deficiencias y finalmente, quedan en el olvido.

En lugar de ello, un diseño debe estar firmemente enfocado a cumplir con su propósito, contemplando al mismo tiempo que sea atractivo. Se podría decir entonces, que el diseño de interfaces se enfoca hacia la resolución de problemas.

Usando la Respuesta más Eficiente

Generalmente, el diseño de una interfaz puede ser interpretado como la búsqueda de una solución para resolver el problema de crear procesos que permitan cumplir determinados objetivos de determinada forma. Pero, ¿qué ocurre cuando existe más de una solución a dicho problema?

Parte de la tarea de un buen diseñador es encontrar la mejor de las soluciones al problema planteado. En la mayoría de los casos es fácil encontrar una solución rápida, pero no la mejor de ellas que aporte la máxima eficacia. Para ello el diseñador ha de conocer la situación, identificar el problema, evaluar las soluciones y escoger la mejor opción, entre otros.

Múltiples Disciplinas

Tal y como se mencionó anteriormente, el aspecto creativo es sólo una de las facetas que componen el diseño de interfaces. Existen muchas otras tales como el análisis, la abstracción o la comunicación, las cuales están enfocadas hacia la resolución de problemas de forma objetiva.Por ello, un diseño subjetivo sometido a las preferencias de un cliente o incluso el mismo diseñador, puede acabar ofreciendo una solución poco apropiada. Al igual que otras ramas del diseño gráfico, la mayor parte de los principios esenciales de diseño buscan ser puramente objetivos, al estar basados en la experimentación y certificar su efectividad a lo largo del tiempo.

Función Sobre Estética

El valor de un gran diseño no puede medirse únicamente por su aspecto o atractivo. Debe aportar función, y cumplir con el objetivo propuesto para resolver el problema planteado. Además, debe hacerlo de forma eficiente, aportando una solución efectiva.

La diferencia entre un buen diseño y un gran diseño puede ser el elemento decisivo que determine su éxito. Debe haber detrás una planificación apropiada, sustentada por una serie de disciplinas que evalúen el problema y puedan medir la efectividad de cada una de las soluciones posibles.