Al adquirir un producto o aparato nuevo, ya sea una pieza de hardware o simplemente una herramienta, intuimos de forma instantánea cómo será la interacción con el mismo. Antes siquiera de utilizarlo, nuestra mente formula la manera de interactuar con el dispositivo, las posibilidades que tiene, y las tareas que se realizarán con él.

Estas suposiciones constituyen lo que se conoce como un modelo mental– una serie de suposiciones, experiencias previas similares y datos conocidos que se unen para formar una aproximación sobre el funcionamiento de un objeto.

El diseño de interfaces está estrechamente ligado a conocer estos modelos mentales que los usuarios forman de forma inconsciente. Los modelos mentales actúan sobre la forma en que se realizan acciones y operaciones, y pueden ser la causa de una decisión u otra. Por ello, conseguir que un diseño se aproxime al modelo mental del usuario causa un gran impacto sobre su utilización y su facilidad de uso.

 

Modelos mentales en el diseño de interfaces

Los modelos mentales constituyen un aspecto fundamental de la mente humana, y por tanto tienen una gran influencia en el ámbito del diseño, y especialmente en el diseño de interfaces y páginas web.

Cuando un usuario contempla por primera vez nuestra interfaz, seguramente carecerá de conocimientos acerca de su funcionamiento o las operaciones que puede realizar. Por ello, el usuario hace suposiciones sobre la forma en la que se usa el sistema a partir de otros conocimientos y experiencias similares. A medida que se experimenta con la interfaz, el modelo antes formulado va cambiando y se adapta para coincidir con la forma de utilizar el sistema.

Modelos conceptuales

Si bien un modelo mental es una serie de suposiciones y experiencias generadas de forma inconsciente por el usuario, un modelo conceptual es la forma real de funcionar del sistema. Al igual que con los modelos mentales, el modelo conceptual abarca los diferentes elementos que constituyen una aplicación u objeto, incluyendo sus procesos, su utilización y su interacción con el usuario.

La diferencia radica en que los modelos conceptuales son desarrollados de forma específica para un propósito concreto. Estos modelos son representados por la interfaz de usuario, la cual transmite al usuario la apariencia real del producto.

Aproximando ambos modelos

Un elemento clave que constituye un gran diseño es la aproximación del modelo conceptual al modelo mental del usuario. Si el modelo mental del usuario coincide con la forma de utilizar la interfaz, el resultado será un diseño intuitivo, fácil de usar, y con una curva de aprendizaje mínima. De lo contrario, el usuario seguramente tendrá problemas para adaptarse a su funcionamiento y tardará mucho más tiempo en poder utilizarla de forma efectiva.

Aproximar el modelo conceptual al modelo mental de los usuarios requiere identificar el público objetivo para una aplicación en concreto. Un factor clave consiste en entender la forma de pensar de los usuarios, y utilizar convenciones y terminología con la que estén familiarizados de forma acorde. Conseguir un diseño intuitivo y fácil de utilizar requiere también de constantes pruebas y experimentación, realizando múltiples iteraciones hasta llegar a un diseño final.

Los modelos mentales son un elemento siempre presente en las personas a la hora de utilizar una herramienta nueva. Eso incluye, por supuesto, a la utilización de interfaces y es importante tenerlos en cuenta al diseñarlas. A fin de lograr una experiencia agradable e intuitiva, es necesario conocer el modelo mental de tus usuarios y diseñar con ellos en mente.